Por qué las aves del jardín cambian de comportamiento en verano
El verano transforma el comportamiento de las aves del jardín. Los carboneros, tan visibles en primavera, parecen desaparecer de los comederos y bebederos. Muchos aficionados se preguntan: ¿dónde están los carboneros en verano? ¿Han emigrado a otros territorios o simplemente se esconden en los bosques cercanos? Para comprender este período particular, es necesario profundizar en la historia natural de estos pequeños paseriformes, descifrar su alimentación, sus necesidades relacionadas con la reproducción y observar cómo se protegen cuando los meses cálidos hacen que su presencia sea más discreta.
Qué aves permanecen visibles en los jardines cuando los carboneros desaparecen
Durante la buena temporada, los jardines se llenan de aves variadas. Los gorriones domésticos, los petirrojos, los pinzones, las currucas o incluso los estorninos suelen reemplazar a los carboneros comunes y a los herrerillos, que se vuelven más difíciles de observar. También se pueden ver visitantes más estacionales, como las golondrinas y los vencejos, auténticos migradores que recorren varios miles de kilómetros desde el Norte de África. Esta diversidad da la impresión de que los carboneros han desaparecido, cuando en realidad permanecen presentes, pero de manera más discreta.
Un ejemplo claro: en un huerto, un observador puede ver fácilmente a un grupo de gorriones o a un mirlo buscando bayas, mientras los carboneros se deslizan por los setos buscando insectos. Su presencia se diluye entre otras especies, lo que explica la sensación de ausencia.
Por qué los carboneros parecen ausentes de los jardines durante el verano
La razón principal radica en su alimentación. En invierno, los carboneros visitan con gusto los comederos y se aprovechan de las semillas ofrecidas por los habitantes. Desde la primavera y durante todo el verano, su comportamiento cambia: se alimentan principalmente de insectos, orugas, larvas y a veces pequeñas arañas. Las semillas pasan a un segundo plano, salvo en períodos de escasez.
Al dedicarse a esta caza insectívora, pasan menos tiempo cerca de las casas. Prefieren los bosques, los campos, los robles y las zonas ricas en vegetación, donde la comida abunda. Su prioridad ya no es encontrar semillas, sino recolectar presas proteicas para alimentar a sus crías.
Cómo la reproducción y la nidificación influyen en la presencia de los carboneros en verano
El verano también corresponde a un período clave: el final de la reproducción. Los carboneros comunes (a veces llamados great tits o major en publicaciones científicas) y los herrerillos comienzan la construcción del nido desde la primavera, a menudo en una cavidad, un nido artificial instalado por el hombre o un hueco en madera muerta.
Una nidada puede tener de 7 a 12 huevos. Los padres pasan varias semanas alimentando a los polluelos, a veces haciendo más de 500 idas y vueltas diarias para traer insectos. Una vez que los jóvenes vuelan, los adultos se vuelven más silenciosos. Entran en una fase de descanso y muda. Durante este tiempo, las plumas se renuevan, lo que dificulta el vuelo y los incita a permanecer a resguardo, a menudo en un árbol frondoso o en un seto.
Este comportamiento explica por qué se cree que desaparecen: permanecen en su territorio, pero limitan sus desplazamientos visibles.
Qué comen los carboneros en verano y dónde encuentran su alimento
Su alimentación cambia profundamente según la estación. La siguiente tabla resume las diferencias:
Época del año
Recursos principales
Ejemplo de comportamiento
Invierno
Semillas, bayas, comida humana (comedores)
Visitas regulares al jardín
Primavera
Orugas, insectos, larvas
Alimentación de los polluelos
Verano
Insectos variados, bayas, pequeñas semillas de cereales
Caza discreta en setos y bosques
Otoño
Bayas, bellotas, semillas
Constitución de reservas energéticas
Ofrecer gusanos de harina en un platito o comedero abierto es una solución ideal, ya que reproduce la comida rica en proteínas que los carboneros buscan en verano.
Gusanos de harina para atraer a los carboneros
Los gusanos de harina ofrecen a los carboneros las proteínas que buscan en verano y los incitan a permanecer visibles en tu jardín.
En verano, los carboneros se convierten en auténticos insectívoros. Cazan insectos en los campos, setos o bosques. A veces se les ve capturando polillas o pulgones que tragan o transportan para alimentar a sus crías. También pueden complementar su dieta con bayas (como las del saúco) o pequeños cereales. Esta flexibilidad garantiza su supervivencia y la de sus nidadas, pero los aleja de los comederos artificiales.
Los lugares donde se esconden los carboneros durante el verano
Cuando el calor aumenta, los carboneros adoptan comportamientos de protección. Eligen lugares frescos y frondosos: setos densos, bosques espesos, lindes de campos o áreas arboladas. Su plumaje, más brillante en primavera, se vuelve menos visible durante la muda, lo que los hace aún más difíciles de detectar.
Su hábito de permanecer escondidos también se explica por la mayor presencia de depredadores en verano. Los gatos domésticos, arrendajos, pájaros carpinteros y algunos rapaces pueden amenazar a los carboneros. Para reducir riesgos, disminuyen sus cantos y se mueven con rápidas sacudidas de alas. Su canto, tan reconocible en primavera, se atenúa para dar paso a un modo de vida más silencioso.
Cómo atraer a los carboneros a tu jardín durante los meses de verano
Aunque se vuelven escasos, todavía es posible atraerlos. Instalar un bebedero o un pequeño estanque satisface su necesidad de agua durante los días más calurosos. Los carboneros suelen buscar puntos de hidratación, especialmente cuando alimentan una segunda nidada.
Un jardín acogedor también debe ofrecer refugios naturales: setos, árboles frutales, un bosque cercano. Los nidos artificiales colocados a la altura adecuada aumentan las probabilidades de que se instalen desde la primavera. Dejando crecer algunas zonas con insectos y bayas, se les proporciona alimento variado.
Finalmente, limitar el uso de pesticidas es un factor decisivo. Los carboneros, como muchas aves, dependen de los insectos para sobrevivir. Una mala calidad del entorno reduce su éxito reproductivo. Estudios presentados en congresos, como el Congreso Ornitológico Internacional, han mostrado que la disponibilidad de orugas influye directamente en el tamaño de las nidadas.
Instalar una mezcla de semillas e insectos en un comedero completa la disposición del jardín: atrae a los carboneros en verano y también alimenta a otras aves.
Mezcla de semillas e insectos
Esta mezcla combina insectos secos y semillas, una alimentación variada que atrae a los carboneros y enriquece la vida de su jardín en verano.
Qué especies de carboneros se observan en verano y cómo se comportan
El carbonero común sigue siendo el más conocido, pero otras especies coexisten:
El carbonero azul, reconocible por su gorro colorido, muy presente en los jardines de Francia.
El carbonero negro, más forestal, que busca su hábitat en los coníferos.
El carbonero palustre, elegante con su cresta erguida.
El carbonero boreal (Poecile palustris), más raro y discreto.
El carbonero de cola larga, de plumaje delicado y comportamiento muy distinto, a menudo observado en bandadas.
Cada especie adapta su comportamiento según los recursos disponibles. En Europa central, el carbonero azulado (a menudo comparado con la blue tit en publicaciones inglesas) también ocupa un lugar interesante en la investigación ornitológica. Los trabajos de naturalistas como Carl von Linné permitieron clasificar estas aves y seguir su evolución.
Razones por las que los carboneros son difíciles de ver durante el verano
Varias razones explican su aparente rareza:
Su territorio se extiende hacia zonas más ricas en insectos, lejos de las casas.
Reducen su actividad vocal, dejando de cantar casi por completo después del período de reproducción.
La muda los hace más vulnerables, por lo que se esconden más.
La mayor actividad de depredadores los obliga a mantenerse discretos.
A pesar de todo, no desaparecen. Simplemente pasan por una fase de reclusión. Algunos estudios, como los difundidos por la Royal Society, muestran que continúan ocupando las mismas zonas, pero adaptando su comportamiento a la época.
El verano, un período clave que explica a dónde van los carboneros
En definitiva, el verano no marca un desplazamiento hacia una migración lejana, como ocurre con las golondrinas o los vencejos. Los carboneros no son migradores de larga distancia: permanecen en su hábitat habitual en Europa o Francia, pero modifican su ritmo de vida. Se concentran en la supervivencia, la muda y la búsqueda de recursos locales.
Este período corresponde, por tanto, a un tiempo de transición. Tras alimentar a sus crías, estas pequeñas aves reducen sus apariciones visibles, pero continúan desempeñando un papel clave en el equilibrio de la naturaleza: regulación de insectos, dispersión de semillas y mantenimiento de la biodiversidad en jardines y bosques.