La llegada de gazapos suele generar muchas preguntas. La más frecuente es esta: ¿mi coneja realmente los amamanta? Esta duda es normal. A diferencia de lo que muchos creen, la lactancia en los conejos no se desarrolla como en otros mamíferos domésticos. Es discreta, breve, a veces casi imperceptible. Y sin embargo, puede marcar la diferencia para la supervivencia de las crías. Entonces, ¿cómo detectar las señales correctas? ¿Cuáles son los indicadores fiables? Aquí están todas las señales, concretas, simples y precisas, que permiten saber si los gazapos están bien alimentados.
Por qué no ve a su coneja amamantar a sus crías
Contrariamente a lo que muchos imaginan, la coneja no amamanta de forma continua. No permanece en el nido durante horas. Entra, alimenta y sale. Todo puede durar apenas de dos a cinco minutos, una o dos veces al día, a veces solo por la mañana o durante la noche. Este ritmo sorprende, pero es natural. Corresponde a un comportamiento de protección. Al evitar permanecer demasiado tiempo en el nido, la madre no deja olores que puedan atraer a depredadores.
Este mecanismo está arraigado desde hace generaciones. Por eso, no hay que preocuparse si no ve a la coneja amamantar durante el día. A menudo lo hace de forma discreta, sin ruido, incluso sin que las crías chillen. Ese silencio no significa que tengan hambre.
Cómo reconocer si los gazapos están bien alimentados
Los propios gazapos son los mejores indicadores. Si quiere saber si la coneja los alimenta, obsérvelos por la mañana. Después de la noche, si están redondeados, calientes y con el vientre hinchado, significa que han recibido leche. Esta señal vale más que cualquier otra.
El peso también es una buena referencia. Si puede pesarlos todos los días, aunque sea brevemente, notará un aumento regular, a veces incluso rápido. Un gazapo bien alimentado gana entre 3 y 5 gramos al día al principio. Puede parecer poco, pero en dos semanas se vuelve muy significativo. Un gazapo mal alimentado se estanca o adelgaza.
Por último, su comportamiento es revelador: una cría que duerme profundamente, permanece en el nido, no llora y no sale constantemente está en buen estado. En cambio, gazapos inquietos, sin pelo visible después de varios días, que chillan con frecuencia y salen del nido, deben alertarle.
Cómo es un nido normal cuando la coneja amamanta a sus crías
Cuando la coneja prepara el nido, se arranca su propio pelo para cubrir a los gazapos. Este gesto no es casual. Crea un capullo térmico y señala que está preparada para cuidarlos. Si hay mucho pelo, paja bien colocada y los bebés están agrupados en el centro, bien abrigados, es una buena señal. También puede instalar un tapete de cáñamo enrollado con algodón para ofrecer un soporte suave y natural al nido, sin olores extraños.
Alfombra de cáñamo enrollada
Nido cómodo, acogedor y sin olor para los jóvenes conejitos.
Atención: algunos propietarios piensan que si hay pelo, hay automáticamente lactancia. No siempre es así. El pelo es un indicador de preparación, no de éxito. Lo que realmente importa es la evolución del nido día tras día. Si las crías engordan, están tranquilas y el nido se mantiene limpio, su coneja está haciendo su trabajo.
Qué hacer si piensa que la coneja no amamanta a sus crías
La pregunta surge a menudo: ¿hay que ayudar? ¿hay que alimentarlas nosotros mismos? No necesariamente. A veces la coneja puede necesitar un poco de apoyo, pero intervenir en exceso puede generar estrés o desajustar la situación. Antes que nada, observe durante los tres primeros días. Suele ser el periodo en el que la lactancia se establece. Puede sentirse desbordada, sobre todo si es su primera camada.
Si después de 48 a 72 horas los gazapos parecen débiles, ligeros o muy frágiles, puede plantearse una ayuda puntual. Esto puede consistir en estimular suavemente a la coneja colocándola en el nido dos veces al día, incluso por la mañana y por la noche, asegurándose de que las crías mamen.
Si no se observa ninguna toma y los conejos no aumentan de peso, será necesario contactar con un veterinario. Él podrá indicarle si es preciso un suplemento de leche específico o si existe una causa médica que impida la lactancia.
Por qué no se debe tocar demasiado a los bebés conejos durante la lactancia
Las conejas son muy sensibles a los olores externos. Si toca a las crías con demasiada frecuencia o manipula el nido sin precaución, corre el riesgo de alterar su comportamiento. Incluso puede negarse a amamantar o rechazar a los gazapos si ya no reconoce su olor.
Por ello, se recomienda no intervenir en exceso. Puede observar, pero sin tocar, al menos durante los primeros días. Si necesita comprobar el estado del nido, lávese bien las manos antes, sin perfume, sin jabón fuerte, y toque lo mínimo, siempre con suavidad.
Cómo ayudar a su coneja a amamantar bien a sus crías
Su papel consiste en ofrecer las mejores condiciones posibles. Esto implica calma, una jaula bien instalada, poca agitación y ausencia de paso constante. La alimentación de la madre también es clave: heno a libre disposición, agua limpia, pienso adecuado y un poco de verdura bien seleccionada. Lo que ella come influye directamente en la calidad de su leche.
Algunos complementos, como las semillas de hinojo o las hojas de frambueso, se recomiendan a veces para apoyar la lactancia. Puede, por ejemplo, ofrecer un poco de frambueso para roer o en infusión, en pequeñas cantidades, para acompañar este periodo delicado.
Frambuesa para morder o infusionar para Coneja
Ayuda natural a la lactancia, suave y fácil de ofrecer.
Debe dejar también a la coneja tranquila. No la moleste en exceso. No es necesario sacarla todos los días cuando tiene crías. Si tiene otros conejos, aíslela de forma temporal, incluso si normalmente vive con ellos. Esto le permitirá concentrarse en los gazapos.
Cómo detectar que los bebés conejos no están siendo amamantados correctamente
A pesar de todas las precauciones, puede ocurrir que la coneja no amamante o que algo no funcione bien. Estas son las señales de alerta:
Gazapos delgados, piel flácida, vientre hundido Chillidos frecuentes, incluso después del paso de la madre Salidas frecuentes del nido, buscan calor o alimento Muerte de varias crías sin causa aparente Ausencia de crecimiento visible después de varios días
En estos casos, hay que actuar con rapidez. Puede intentar ayudar a la madre, como se explicó anteriormente, o alimentar a mano con una leche específica.