Viajar por carretera con su perro es vivir las vacaciones de otra manera. La mirada del animal cuando entiende que viene con usted, sin plantearse dejarlo en una residencia. Pero viajar con un perro no se improvisa. Entre los trámites administrativos, las cuestiones de transporte, los alojamientos, y las necesidades físicas y emocionales del compañero de cuatro patas, la organización marca la diferencia. Aquí tiene todo lo que necesita saber para que el viaje sea un éxito, tanto para usted como para él.
Los documentos obligatorios para irse de vacaciones con su perro
Viajar con un perro implica obligaciones legales muy concretas. Tanto en Francia como en el extranjero, la documentación debe estar en regla. Lo primero que hay que comprobar es el microchip o el tatuaje, obligatorios para identificar al animal. Este marcado es imprescindible para cualquier desplazamiento, especialmente fuera del territorio nacional.
El cartilla sanitaria debe estar actualizada. Incluye las vacunas, entre ellas la de la rabia. Esta vacuna es obligatoria en cuanto se cruza una frontera europea, o si viaja a Córcega, Suiza o a determinados territorios de ultramar.
Para viajar al extranjero, es necesario añadir el pasaporte europeo para animales de compañía, expedido por el veterinario. En algunos países, debe haberse administrado un tratamiento antiparasitario contra la equinococosis dentro de un plazo específico. No viaje sin consultar previamente los requisitos sanitarios del país de destino.
Viajar con su perro en coche, tren o avión: qué hay que prever
La duración, el tipo de transporte, las paradas, el calor… cada detalle cuenta. En coche, el perro debe ir sujeto con un arnés conectado al cinturón de seguridad o colocado en un transportín bien fijado. Dejarlo suelto es peligroso, tanto para él como para usted.
Prevea paradas cada dos horas para que pueda estirar las patas, beber y hacer sus necesidades. El aire acondicionado no siempre es suficiente. Piense en una bebedero antidesbordamiento, en una toalla húmeda si el trayecto es largo, y en mantener el habitáculo bien ventilado.
En tren, las normas varían según el tamaño. Hasta 6 kg, el animal viaja en un transportín cerrado. A partir de ese peso, debe ir atado y es necesario comprarle un billete. En avión, cada compañía impone sus propias condiciones: algunas solo aceptan perros en bodega, otras permiten perros pequeños en cabina. Contacte con la compañía lo antes posible para evitar imprevistos.
Para el trayecto, conviene añadir una alfombrilla absorbente para perros en el transportín o en el maletero. Mejora el confort y limita los inconvenientes en caso de estrés o de una parada prolongada.
Alfombrilla de transporte para perro pequeño
Asegure comodidad y limpieza durante el viaje con esta alfombrilla absorbente.
Dónde ir de vacaciones con su perro: los destinos más acogedores
No todas las regiones son acogedoras con los animales. Algunas playas los prohíben y otras no ofrecen ningún espacio de libertad para ellos. Por eso es fundamental elegir bien el destino. Las estaciones balnearias con playas autorizadas para perros se encuentran a menudo en el suroeste, en la costa bretona o en Córcega.
En la montaña, muchas rutas de senderismo son accesibles, pero conviene prestar atención a los parques nacionales, donde los perros suelen estar prohibidos. Los campings dog friendly o los alojamientos vacacionales con jardín cerrado son opciones especialmente recomendables.
Algunas ciudades, como Annecy, Biarritz o La Rochelle, incluso ofrecen servicios específicos: parques caninos, dispensadores de bolsas para excrementos e incluso restaurantes donde los perros son bienvenidos. Utilizar un filtro de “se admiten animales” en los buscadores de alojamiento ayuda a evitar sorpresas desagradables.
Piense también en proteger las almohadillas de su perro sobre suelos calientes, pedregosos o resbaladizos. Estos patucos para perro garantizan sujeción, comodidad y seguridad durante los paseos.
Zapatos para perro
Protege sus patas durante las caminatas con zapatos elegantes y seguros.
Encontrar un alojamiento que acepte perros: las preguntas adecuadas
No basta con que el alojamiento acepte perros. Es necesario comprobar qué implica realmente. Algunos imponen límites de tamaño, otros prohíben el acceso a determinadas estancias. Algunos aplican un suplemento diario o exigen una fianza específica.
Antes de reservar, conviene hacer las preguntas adecuadas: ¿hay un espacio exterior vallado? ¿Se acepta que el perro se quede solo en el alojamiento? ¿Se ofrecen servicios como guardería, paseos o un veterinario cercano? Una carta de acogida para animales bien definida suele ser un buen indicador de calidad.
Camping, hotel, casa rural o alquiler entre particulares: cada opción tiene sus particularidades. Los campings, por ejemplo, a veces exigen el uso de bozal en las zonas comunes. En los hoteles, un perro puede estar permitido pero no siempre es recibido con verdadera atención. Las plataformas de reserva integran cada vez más filtros adaptados a los viajeros con animales.
Comida, juguetes y confort: qué llevar para su perro de vacaciones
Cambiar de lugar y de olores puede resultar desestabilizador. Para evitar trastornos digestivos o comportamientos ansiosos, es preferible mantener la alimentación habitual. Lleve suficiente cantidad de pienso, sobre todo si viaja al extranjero. Algunas marcas no están disponibles en todos los destinos.
El perro necesita sus referencias. Lleve su comedero, su manta y sus juguetes. Estos elementos recrean una forma de rutina en un entorno desconocido. No cambie su ritmo de comidas ni los horarios de paseo.
Es recomendable preparar una botiquín de primeros auxilios completo: desinfectante, pinza para garrapatas, producto antiparasitario, gasas, número del veterinario y, si es necesario, un calmante prescrito antes de la salida.
Normas que deben respetarse con su perro durante las vacaciones
Incluso en vacaciones, el perro sigue siendo su responsabilidad. En la ciudad, la correa suele ser obligatoria y en algunos casos también el bozal para perros catalogados. No recoger los excrementos puede conllevar multas de hasta 450 €, según el municipio.
En los espacios públicos, es preferible anticipar las reacciones de su perro. Algunos lugares pueden estar muy concurridos, ser ruidosos o resultar estresantes. Un perro incómodo puede tirar de la correa, ladrar o incluso mostrarse agresivo. Es mejor evitar zonas masificadas y planificar recorridos de paseo más tranquilos.
Algunos lugares prohíben el acceso de perros en el transporte público. Otros exigen un billete específico. Ciertas zonas naturales protegidas, como las reservas ornitológicas, no permiten la entrada de animales. Infórmese en la oficina de turismo local.
Qué hacer si su perro enferma o se pierde durante las vacaciones
Incluso con la mejor preparación, pueden surgir imprevistos. El perro puede enfermar, escaparse o lesionarse. Para reducir el estrés, tenga siempre a mano su número de identificación y el del veterinario habitual. Un perro identificado se localiza con rapidez, sobre todo si los datos están actualizados en el registro I-CAD.
En caso de mordedura o de comportamiento considerado agresivo, puede designarse un veterinario para una observación sanitaria obligatoria e incluso para el aislamiento del animal. Conviene anticipar también este tipo de situaciones, especialmente en entornos muy concurridos.
Algunos seguros para animales cubren los gastos veterinarios durante los desplazamientos. Revise las condiciones de su contrato o contrate de forma temporal una cobertura adaptada.
Consejos para que su perro disfrute plenamente de las vacaciones con usted
Un perro de vacaciones descubre, explora y disfruta. Pero también puede cansarse rápidamente, sobre todo si el ritmo es intenso. Respetar sus necesidades de descanso, hidratación y sombra es clave para que el viaje se viva a su ritmo.
No obligue a un perro a caminar con temperaturas superiores a 30 °C. No lo deje dentro de un coche parado. No lo exponga a multitudes si es temeroso. Escuche sus señales: jadeo excesivo, orejas hacia atrás, cola baja. Se comunica, aunque no hable.
Unas vacaciones logradas son vacaciones compartidas. Un momento de complicidad, lejos de la rutina, donde se descubre otra forma de viajar, más suave, más atenta y, muy a menudo, más bonita.