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¿Cuántas veces alimentar a un polluelo al día?

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Alimentar a un polluelo requiere rigor, sentido común y una atención constante. La frecuencia de las tomas depende de varios factores: la edad, la especie, el estado de salud, pero también la temperatura ambiente. No es un gesto que deba improvisarse. Cada ave tiene necesidades específicas. A continuación, todo lo que debes saber para evitar errores, maximizar sus posibilidades de supervivencia y reproducir lo mejor posible lo que sus padres le aportarían en la naturaleza.

Frecuencia de las tomas en un polluelo recién nacido

Un polluelo que ha caído del nido o ha quedado huérfano no tiene ninguna capacidad para alimentarse por sí solo. Su digestión es muy rápida. Su estómago se vacía en menos de 30 minutos. Durante los primeros días, la frecuencia de alimentación es muy alta. Generalmente es necesario alimentarlo cada 20 a 30 minutos, desde el amanecer hasta el anochecer. Esto representa 25 a 30 tomas al día. Durante esta fase, el calor también desempeña un papel clave. Un polluelo hipotérmico no digiere correctamente. Por ello, es fundamental mantener una temperatura entre 32 y 35 °C según la especie. Las tomas deben estar tibias, nunca frías ni demasiado calientes.

Frecuencia de alimentación según la especie del polluelo

Las aves granívoras, como los gorriones o los pinzones, tienen una digestión más lenta que las insectívoras como los petirrojos o los carboneros. Un insectívoro necesitará tomas más frecuentes: 20 a 25 veces al día en los más pequeños, frente a 15 a 20 veces para un granívoro en la misma etapa. En los colúmbidos (palomas, tórtolas), la alimentación se basa en la “leche de buche”. Estas aves digieren más lentamente, lo que permite espaciar las tomas cada 2 a 3 horas incluso al inicio. Las rapaces, por su parte, se alimentan de presas enteras. Desde los primeros días, 3 a 5 comidas al día son suficientes, con cantidades mayores. El intervalo entre tomas es más largo, pero cada comida debe ser nutritiva. Para alimentar a un polluelo insectívoro en crecimiento, los gusanos de la harina deshidratados son una fuente de proteínas especialmente adecuada. Pueden rehidratarse para los más jóvenes y luego ofrecerse secos cuando el polluelo empieza a picotear por sí solo.
Vers de farine pour oisillon

Vers de farine pour oisillon

Idéal pour nourrir les oisillons insectivores dès les premiers jours.

Nombre de repas à donner selon l’âge de l’oisillon

Nombre de repas à donner selon l’âge de l’oisillon L’âge de l’oisillon modifie considérablement la cadence. Voici une estimation indicative pour un petit oiseau classique (type moineau) :
Âge approximatif Nombre de repas par jour Intervalle
0 à 4 jours 25 à 30 20 à 30 min
5 à 7 jours 15 à 20 30 à 45 min
8 à 14 jours 8 à 12 1 h à 1 h 30
15 jours et + 5 à 7 2 à 3 h
Prêt à l’envol 3 à 4 Matin, midi, soir
Cette évolution doit rester flexible. Si l’oisillon réclame moins, digère bien et prend du poids, on peut commencer à espacer les repas. Mais si le jabot reste vide, s’il piaille sans arrêt, il faut réagir.

Comment savoir si un oisillon a encore besoin de manger

Le jabot est une poche située à la base du cou. Elle sert de réserve temporaire. Elle se gonfle après le repas, puis se vide progressivement. C’est un excellent repère. Tant qu’il contient de la nourriture, il faut patienter. Le re-remplir trop tôt provoquerait une stagnation, des fermentations, voire une asphyxie. Un jabot vide ou presque, un comportement actif, une respiration normale : ce sont les signes qu’un nouveau repas peut être donné. Il vaut mieux nourrir peu mais souvent plutôt que beaucoup d’un coup.

Faut-il nourrir un oisillon la nuit ?

Non. Les oiseaux dorment la nuit, même les plus jeunes. Leur métabolisme ralentit. Il faut cependant bien remplir le jabot avant la tombée de la nuit et reprendre tôt le matin. Un jeune de moins de 7 jours ne peut pas passer plus de 6 à 7 heures sans manger. Il est donc crucial de planifier la journée de façon à maximiser l’apport entre 6 h et 20 h. Certaines espèces très fragiles peuvent nécessiter 1 ou 2 repas nocturnes durant les 3 premiers jours. Cela concerne surtout les oisillons élevés pour la réintroduction ou les espèces rares.

Quelle quantité donner à chaque repas à l’oisillon

Un moineau d’une semaine consommera environ 1 ml de bouillie par repas, soit 15 à 20 ml par jour. Cela peut sembler peu, mais sa taille impose de ne jamais surcharger le jabot. Un pigeon de 10 jours consommera déjà 6 à 10 ml par repas, répartis sur 5 à 6 nourrissages. Les rapaces, eux, reçoivent des morceaux de proie entiers de plusieurs grammes. La quantité doit être adaptée à la taille de l’oisillon et au remplissage du jabot, jamais à l’envie du nourrisseur. Une seringue graduée permet un contrôle précis.

Comment réduire la fréquence des repas progressivement

Réduire la fréquence des repas progressivement Vers 12 à 14 jours, de nombreux oisillons commencent à picorer seuls. Le nourrissage reste nécessaire, mais on peut réduire à 3 à 5 fois par jour en complétant avec une assiette de graines moulues, de vers, ou de pâtée selon l’espèce. Il est alors possible de laisser l’oisillon jeûner entre deux repas pour l’encourager à picorer. Cette phase doit être progressive. L’abandon trop brusque du nourrissage peut entraîner un amaigrissement rapide. Quand l’oisillon commence à picorer seul, un mélange riche en graines, insectes et fruits l’aide à développer une alimentation autonome équilibrée, tout en apportant l’énergie nécessaire à sa croissance.

Mezcla de Semillas, Insectos y Frutas para Aves

Perfecto para acompañar la autonomía progresiva de un joven pajarito.

Frecuencia de alimentación: errores que hay que evitar

El primer error frecuente es alimentar a un polluelo con poca frecuencia por falta de disponibilidad. El segundo es sobrealimentarlo, creyendo que así se hace lo correcto. El mejor enfoque se basa en:
  • La observación del buche
  • El respeto de los intervalos
  • La adaptación según la especie
  • El control del peso (pesaje diario con una balanza de precisión)
Un crecimiento estancado o un buche siempre hinchado deben ser señales de alerta.

Ejemplos concretos de frecuencia según la especie

Un petirrojo encontrado a principios de junio, con 4 días de edad, necesitará 25 comidas diarias. Si se empieza a las 6 h y se termina a las 20 h, esto implica una alimentación cada 35 minutos aproximadamente. Una jeringa de 0,5 ml es suficiente por comida. Un pichón de paloma torcaz de 10 días recogido en un seto necesitará 5 comidas repartidas cada 3 horas, con 7 a 10 ml por toma. Una papilla especial a base de harina de maíz y guisantes secos molidos será adecuada. Una carbonero común cerca del momento de volar podrá conformarse con 4 comidas espaciadas cada 4 horas, con una transición hacia la papilla sólida y los insectos vivos.

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